Tres grandes preguntas que enfrentamos en la era de la Extinción
Por qué el futuro se está desmoronando, y hacia dónde vamos?Umair Haque (original en ingles: https://eand.co/three-big-questions-we-face-in-the-age-of-extinction-e695d7316096
Las cosas no se ven bien hoy día. Y por eso, como muchos otros, uno puede sentirse confundido y desconcertado. Con muchas preguntas dando vueltas en tu cabeza, y las respuestas son escasas. ¿Mejorará alguna vez la economía? ¿Por qué está tan mal la economia, de todos modos? ¿Por qué es que mi vida parece estar estancada, o la de mis hijos o la de mis amigos? ¿Por qué nuestra sociedad está siendo invadida por lunáticos odiosos? ¿Logrará la democracia sobrevivir, y yo, sobreviviré?
Hablemos de todo esto. Esta es una era de preguntas sin respuesta. Preguntas como las anteriores. Y una de las cosas extrañas que estan pasando ahora es que todos estamos obsesionados por estas preguntas. Nos preguntamos estas preguntas una y otra vez. Pero rara vez las pronunciamos en voz alta. Y entonces, bueno, estamos haciendo un trabajo bastante pobre: este "nosotros" significa los intelectuales, escritores, académicos, etc. en el camino de las respuestas. Así que lo primero que hay que saber es: todo el mundo se está volviendo loco haciéndose preguntas como estas, y la razón por la que nos seguimos preguntando es que, en primer lugar, no hablamos de esto lo suficiente, sufrimos en silencio.
Surfeamos el Internet leyendo una noticia fatalista tras otra, observamos el odio continuo en los medios, y nos aferramos al escapismo. Pero no ayuda. ¿Además que eso? Meditamos. Ruminamos. Desalentados, desolados, descorazonados. Estas cosas (la melancolía, el sobrepensar, el sentirnos inmóviles, repetir y revivir estas preguntas y situaciones angustiosas) son signos distintivos de depresión, por cierto. Entonces, lo primero es lo primero: no estás solo. Todos nos hacemos las grandes preguntas en estos días, en una especie de obsesión sombría.
Suavemente, entonces, hablemos.
Hay Tres Grandes Preguntas que enfrentamos en el siglo XXI, y dicen así.
Número uno: ¿cómo podemos tener economías que funcionen? Todos podemos ver que la economía está atrapada en un lugar extraño y surrealista ( stuck in a kind of strange, surreal place). Los expertos dicen que la economia está mejorando y que todo está bien, pero la persona y la familia promedio luchan por pagar las cuentas y se endeudan cada vez más. ¿Que está pasando? Hemos entrado en un período de... como lo explico... Los Estados Unidos estan “creciendo” al 1%, Europa al 0.1%. Eso no es crecimiento, realmente, porquebestá dentro del margen de error. ¿Entonces qué es? ¿Estanflación (stagflation)? ¿Recesión? Es mucho más que eso.
Ahora estamos en la cúspide de dos mega shocks en la economía, y ambos plantean la pregunta: ¿cómo podemos tener una economía? La inflación esta alta porque los precios de los productos básicos se están disparando: alimentos, energía, medicinas, etc. Eso, a su vez, se debe, lo adivinaste, al cambio climático (climate change). Estamos aprendiendo de manera difícil que sí, alcanzar los límites del planeta tiene consecuencias reales. Y por eso, los precios de los artículos básicos han comenzado a dispararse a niveles astronómicos. Este shock no va a parar. Entonces, esto no va a ser algún tipo de problema cíclico, que es lo que implica la "recesión" o la "estanflación". Más bien, estamos en el proceso, el doloroso proceso, de ajustarnos a un nuevo equilibrio económico. El equilibrio de la Era de Extinción: tratar de mantener los estándares de vida de la Era Industrial en un planeta que se está quedando sin alimentos, agua, energía, (running out of food, water,) medicamentos, hasta de aire limpio. Buena suerte con eso.
El segundo impacto (second shock) que está afectando a la economía es la Inteligencia Artificial (IA). En unos meses, tal vez un año, la primera ola de despidos provocados por la IA afectará a la economía. ¿Y luego? Seguirán creciendo. Los ejecutivos se darán cuenta de que una gran cantidad de trabajo (de gerencia, administración, contabilidad, legal, redacción, mercadeo, relaciones con los clientes, incluso la toma de decisiones y el análisis de riesgos y análisis de datos) se pueden automatizar. La IA será como la deslocalización causada por la globalizacion, pero mucho, mucho peor. La deslocalización acabó con la clase trabajadora: la IA terminará el trabajo acabando con la clase media. La deslocalización va a eciscerar los trabajos manuales, algunos trabajos mayormente hechos por mujeres, y también muchos trabajos basicos de oficina.
¿Y entonces que? Esos trabajos no van a volver. Entonces... ¿qué van a hacer las personas? Esto me lleva al punto sobre la economía de la IA con el que realmente no hemos lidiado. La misma persona cuyo trabajo acabará la IA también estará muy feliz en usar la IA... para concertar una cita, corresponder con amistades, e irónicamente, intentar buscar un nuevo trabajo. Ahí tenemos un gran desequilibrio: la demanda de IA será insaciable. Y, sin embargo, lo que AI va a hacer es peor de lo que Marx predijo. No solo va a acabar con el proletariado, también va a derribar a la burguesía.
¿Quién necesitará un director creativo, un planificador financiero o un abogado dentro de unos años? ¿Alguien? Todo el mundo va a poder hacer esas cosas por AI. AI va a causar un impacto en la economía algo como esto: el mercado laboral tal como lo conocemos será absolutamente diezmado. El número de puestos de trabajo en la economía se reducirá repentinamente. Pero a diferencia de la Revolución Industrial, que creó nuevos puestos de trabajo, incluso si eran dificiles y sombríos, la IA no lo hará. No más de los que se necesitan como mínimo, de todos modos.
Eso nos deja con un problema permanente. Dos, de hecho: pongamos la IA y el cambio climático juntos ahora. El cambio climático está causando el mayor shock de suministro de bienes de la historia de la humanidad: nuestra capacidad para abastecernos de lo básico, agua, alimentos, aire, medicamentos, energía, todo lo que se fabrica con ellos, que es todo, desde el concreto hasta el vidrio y el acero, está disminuyendo y disminuyendo rápidamente. Mientras tanto, la IA va a causar lo que probablemente será el mayor impacto en la demanda de la historia moderna, tal vez de toda la historia. Va a abrir un agujero en lo que se conoce como "demanda agregada", que es una forma elegante de decir "cuánto dinero tiene que gastar la gente" o cuanto ingreso disponible tienen, porque, bueno, va a vaporizar empleos de forma explosiva, como si alguien detonara una bomba termonuclear en un volkswagen.
Entonces. Estamos llegando a un punto en el que no podemos suministrar o crear lo básico: las necesidades fundamentales de la civilización, como lo son el agua, el aire, los alimentos, la energía, etcétera. Por lo tanto, al estar cada vez menos asequibles, los precios se están disparando y estalla la escasez. Mientras tanto, la IA destrozará nuestras economías, reemplazará trabajos que alguna vez se consideraron profesiones seguras, desde medicina hasta derecho, contabilidad, mercadeo, finanzas, terapia, etc., y eso dejará a un gran, gran número de personas sin mucho dinero.
Ahora quizas vean por qué hago la pregunta de esta manera: ¿cómo vamos a tener economías? Ya estamos en el punto en el que las personas están luchando por conseguir lo básico: a menudo uso el ejemplo de que cada vez más personas usan esquemas de ‘comprar ahora y pagar más tarde’ para comprar comestibles (buy now, pay later schemes to afford groceries). Esto es una señal terrible. Pero si la gente apenas puede llegar a fin de mes ahora... ¿qué sucede cuando el apocalipsis de la IA golpee en serio y, de repente, una gran cantidad de trabajos ya no existen? Entonces tenemos un rápido y repentino descenso a la pobreza para muchisima gente. Al menos para la mayoría de la poblacion. Y una bonanza de ganancias inesperadas para los propietarios de esta nueva forma de capital, el capital de IA.
Eso es algo realmente malo. ¿Por qué? Retrocedamos en la historia solo unas pocas décadas. ¿Qué hizo la globalizacion? Destripó a la clase obrera. Sus trabajos desaparecieron, para siempre. Asi las cosas, sus ciudades quebraron. Sus comunidades fueron destruidas. Sin una base economica positiva restante, no quedaba nada con qué invertir, y así surgió el llamado Rust Belt (cinturon oxidado), una región industrial que alguna vez fue orgullosa y que quedó en la decrepitud y el abandono. Y eso fue lo que sembró las semillas de la ola fascista autoritaria de derecha de hoy (sowed the seeds of today’s right wing authoritarian fascist wave).
La muerte de la clase obrera no hizo lo que Marx predijo que haría. No provocó una gloriosa revolución socialista. Al contrario, hizo lo que se hizo en la década de 1930. Las clases trabajadoras cuyos trabajos habían sido vaporizados por la deslocalización recurrieron a una nueva generación de demagogos. Señalaban con el dedo a un nuevo grupo de chivos expiatorios, o a veces, a los chivos expiatorios más antiguos. Trump ascendió al poder, respaldado casi religiosamente por la “clase trabajadora blanca” de Estados Unidos, como dicen los expertos, y hasta el día de hoy, nada, ni siquiera un juicio por violación en su contra, puede sacudir la santa fe que tienen en su salvador y mesías.
Mientras tanto, en Gran Bretaña, una figura tan cómicamente grosera y maligna como Nigel Farage sedujo a la nación y la llevó a abrazar el Brexit, lo que significó renunciar al derecho a vivir y trabajar en toda Europa, romper con su mayor socio comercial y elevo al poder a fanáticos y lunáticos, que todavía están allí, encontrando nuevas personas a las que odiar, para supervisar este conjunto de errores históricos y asombrosos. En Europa, en Canadá, en Australia, que tenía un negacionista climático como primer ministro mientras el país ardía en todas partes, la extrema derecha subió al poder de manera histórica. Todo esto tenía sus raíces en que las clases trabajadoras eran los perdedores netos de la deslocalización, sus vidas se desestabilizaron, sus fortunas se hicieron añicos, la movilidad descendente, no ascendente, ahora era la norma: su clase y sus grupos sociales se hundieron en una pobreza repentina y vertiginosa.
Entonces. Si mi primera pregunta es: ¿bajo estas condiciones, cómo es que tenemos economías?, entonces mi segunda pregunta es: ¿qué sucede cuando no las tengamos? La respuesta a eso nos la da la historia. No solo la historia de la Alemania de Weimar y las Guerras Mundiales 1 y 2. Pero también una historia mucho más reciente: cómo el neoliberalismo implosionó y se convirtio en una nueva ola de fascismo, cuya historia he contado brevemente anteriormente.
Justo ahora estamos viviendo eso mismo, y de maneras cada vez más inquietantes. Los fanáticos y lunáticos de Estados Unidos se vuelven un poco más locos cada día ( go a little more crazy every day ), o mucho. Su círculo de odio durante los años de Trump solía ser los mexicanos, los latinos, sus familias, los bebés. ¿Pero ahora? Incluye también a estadounidenses “reales”. Solo si son diferentes y se niegan a aceptar su lugar en la sociedad, ahora son perseguidos, atacados y deshumanizados. gay? ¿Trans? ¿Niño que lee libros? ¿Mujer? ¿Padre de alguno de los anteriores? ¿Ayudaste e incitaste a uno? Eso es contra la ley. Ahora, te controlamos a ti. Te quitamos tus derechos, porque vives como queremos que vivas, o si no. ¿O si no qué? O te castigamos, usamos la fuerza, hasta la violencia, contra ti.
¿Qué sucede cuando no tenemos economías que funcionen? Todo lo demás también cae en llamas. La gente empieza a perder la cabeza, y se vuelve al atavismo, a la demagogia, a buscar glorias perdidas y a retroceder en el tiempo, porque para ellos el “progreso” no está funcionando. Ven a un niño pobre que solo quiere usar un baño en paz, y de repente, son el enemigo mortal, porque oye, el demagogo, ¿era Trump? DeSantis? Rishi Sunak? No importa. Ellos Dicen que en realidad no eran personas en absoluto. Ellos dicen que son una persona real. Porque la única forma en que ellos pueden obtener lo que mereden, lo que nacieron para heredar, su derecho de nacimiento, su poder, su supremacía, es quitarles la personalidad a las personas que en realidad no son personas.
Entonces, la respuesta a la pregunta, qué sucede cuando no tenemos economías que funcionen, es así. Las personas se vuelven unas contra otras. Las economías que no funcionan son juegos de suma cero o suma negativa: para que yo gane, ustedes tienen que perder; para que yo gane, diez de ustedes tienen que perder. Eso es lo que está sucediendo en nuestras economías ahora: por un Bezos o el tipo espeluznante que compró Twitter, un millón de nosotros tenemos que perder. Pero eso distorsiona la política, y de la misma manera. Se convierte en una suma cero, y luego en un juego de suma negativa.
Es por eso que la política en una era donde las economías no funcionan se está convirtiendo en un juego de quitarle los derechos a las personas. Los politólogos lo llaman "retroceso democrático", pero ese es un término demasiado educado, e inexacto, en realidad. Se trata de autoritarios, fascistas, teócratas, fanáticos de todo tipo, quitando derechos a los demas. De todos los demás.
En Estados Unidos, el Partido Republicano está tratando de arrebatarles derechos, derechos inalienables, de tantos grupos sociales… ya es difícil seguirles la pista. El LGBTQ, niños, sus padres, maestros, profesores, periodistas, mujeres… hasta Disney y Mickey Mouse. En Gran Bretaña, los Brexiters literalmente hicieron que los británicos renunciaran al derecho a vivir y trabajar en Europa... un derecho tan avanzado que el 99 % del mundo ni siquiera puede soñar con él... y todavía lo celebran.
Esto es política de suma negativa. Para que ganemos nosotros, el 20% de fanáticos, lunáticos, teócratas, fascistas, y supremacistas, el resto de ustedes, el 80% de ustedes, tienen que perder. ¿Perder qué? Tus libertades básicas, incluso las que se decía que eran inalienables. Como la privacidad. Oye, chico, ¿qué hay debajo de ese vestido o en esos pantalones? ¿Cómo son tus partes íntimas? Como expresión. Oye, chico, ¿es un libro prohibido el que estás leyendo? Como asociación. Lo siento, eres una mujer, tenemos que comprobar con quién has estado hablando. ¿Qué es eso? ¿Ayudó e instigó a una mujer? ¿Un niño gay? ¿Un niño trans? Estás en serios problemas, ahora. Como discurso. Oye, ¿"violaste las leyes de cortesia" al decir que deberías tener esos derechos? Estás expulsado de esta institución, esta casa, esta escuela, este cuerpo.
Para que el 20% de los lunáticos ganen, el resto de ustedes tiene que perder. La política de suma negativa. Han llegado con una venganza ahora. Y lo que está en juego está a la vista. La mayoría de las personas no deben tener derechos, en absoluto. Perdon. Ese ya es el caso, no algún tipo de "exageración": las mujeres en Estados Unidos están perdiendo derechos básicos a la velocidad de la luz, y son literalmente más del 50% de la sociedad. Así de malo está ya . Las prohibiciones de libros, como calculé el otro día (calculated the other day), ya alcanzan a casi el 10 % de los niños estadounidenses, después de solo dos años desde que comenzó el frenesí, y está acelerando. Y así sigue y sigue. El objetivo aquí es la coerción, el poder absoluto, el control total: el autoritarismo, para institucionalizar el fascismo, es decir, un cierto tipo de persona reina sobre el resto, que en realidad no son personas en absoluto. Ellos deciden quién se asocia con quién, hablan sobre qué, tienen algún tipo de poder de elección, cualquier agencia, se viola la privacidad para hacerlo, y el objetivo de todo esto es garantizar la pureza de sangre y fe de una sociedad.
Así que estas dos preguntas están íntimamente ligadas. ¿Cómo podemos siquiera tener una economía que funcione? Y: ¿qué pasa cuando no lo hacemos? La economía de suma negativa genera una política de suma negativa. El estancamiento y la pobreza engendran el fascismo. Eliminar a una clase trabajadora es una forma casi segura de provocar el surgimiento de demagogos. Entonces, ¿qué hará eliminar lo que queda de una clase media? Verá, todo lo anterior fue causado por la deslocalización, el último gran impacto económico, o por un error, usted elije. Hemos estado pagando el precio político (fascismo, autoritarismo, locura) durante casi una década. Pero el precio del siguiente impacto? La IA y el cambio climático son como dos pinzas que destrozaran lo que queda de la economía; la IA vaporiza los trabajos a nivel de clase media, mientras que el cambio climático hace que los precios se disparen hacia arriba. Un gran estremecimiento. Esos choques gemelos serán peores, mucho peores, que la deslocalización. Y eso implica que la política de suma negativa también empeorará muchisimo.
Todo eso me lleva a mi tercera y última pregunta. ¿Somos dignos de la democracia? Verán, lo anterior es lo que la historia dice que sucederá. La IA y el cambio climático van a arruinar nuestras economías, haciendo que las personas se vuelvan unas contra otras, acelerando el ya visible declive fascista-autoritario de nuestra civilización. ¿Pero tiene que ser así? Por supuesto que no. La historia es solo una guía. A veces, también podemos romper las reglas de la historia, y para eso están: para que no repitamos sus errores.
En Estados Unidos, por ejemplo, hay destellos de esperanza (glimmers of hope) aquí y allá. Los estadounidenses promedio están castigando al Partido Republicano, porque no están de acuerdo con la vehemencia de sus ataques a las mujeres, la comunidad LGBTQ, y cosas como la prohibición de libros. Eso se está volviendo digno de la democracia. Pero todavía queda un largo, largo camino por recorrer. Ese es solo el primer paso en una nación que reclama su alma democrática, su fuego y su propósito.
Permítanme poner esto en un contexto más amplio. La democracia no es algo estático. Cada generación, cada una, tiene que demostrar que es digna de la democracia. La generación de mis abuelos tuvo que enfrentarse a los nazis. La generación de mis padres tuvo que defender los derechos civiles. ¿Mi generación, sin embargo? Hasta ahora, no hemos estado a la altura del desafío en absoluto. En absoluto. No hemos exigido mucho de nada, desde un planeta hasta una economía que funcione, un mejor contrato social y un futuro. Y ahora tenemos hijos propios. Ese es solo un ejemplo de cómo estamos fallando en ser dignos de la democracia.
Te lo puedo decir de una manera más concreta. La participación en las elecciones es abismal (abysmal), y eso es solo usando numerso de las grandes. ¿En las elecciones locales? Es incluso peor que eso. Por lo tanto, los fanáticos y lunáticos han aprendido que pueden arrebatar el control de la democracia desde la base, compitiendo para puestos como juntas escolares y órganos de gobierno locales, casi sin oposición, porque, bueno, hasta hace poco, a casi nadie le importaba. Nuestras democracias llevan mucho tiempo en mal estado de esta manera: participar en la democracia, cuando te estás volviendo más pobre, cuando no puedes llegar a fin de mes, es un lujo. Pero realmente no se puede tener una democracia de esa manera.
¿En ésta época? Tenemos que demostrar que somos dignos de la democracia. Verá, tenemos una visión extraña, casi al revés. Pensamos en ello como algo natural, un punto final, una inevitabilidad. Que no es. La mayor parte de la historia humana ha sido profundamente fascista y autoritaria, desde sociedades de castas hasta sistemas feudales y reinos. La democracia es la anomalía, y en la aún breve era de la democracia, cada generación debe demostrar que es digna de ella, o el proyecto llega a su fin rápidamente.
La democracia no es algo estático. Es un proyecto y un proceso. Es una forma de vida, y eso significa algo más profundo de lo que creo que realmente comprendemos todavía. No hace mucho tiempo, “democracia” significaba que las mujeres y las minorías ni siquiera tenían derecho a votar. Hoy lo hacen. Precisamente porque el trabajo de cada generación es expandir la democracia. Eso significa: ampliar el círculo de la sociedad. Tomando los derechos de ayer, protegiéndolos e institucionalizando otros nuevos.
Los derechos hay que usarlos o perderlos. La democracia es como un músculo en este sentido. ¿Si no se ejerce? Se atrofia. ¿Hoy? No es que los autoritarios y los fascistas estén ganando. También es que nos hemos vuelto un poco, o mucho, perezosos, indignos de la democracia. Las mayorías silenciosas gobiernan: piense en Gran Bretaña, donde el nivel de vida está cayendo a la velocidad de la luz, uno no puede obtener una cita con el médico o llamar una ambulancia, el gobierno se encoge de hombros y culpa a los immigrantes, y nadie dice nada (nobody much says anything). Piense en la forma en que los estadounidenses se volvieron apáticos, fatalistas e incluso nihilistas: no votaban, no participaban, apenas prestaban atención. Entiendo, sí, es cierto, que la democracia es un trabajo duro, y el objetivo de nuestros sistemas es hacer que sea un trabajo tan duro que ni siquiera puedas hacerlo bien o en absoluto. Pero nadie dijo que iba a ser fácil.
Cada generación tiene que demostrar que es digna de la democracia, manteniendo el proyecto en marcha. Eso no solo significa: mantener el statu quo, significa mejorarlo. Una vez significó dar el voto a las mujeres y las minorías. En los 70 significó derechos civiles, en los 80 y 90 significó derechos de los homosexuales, en los 2000 significó… dejó de significar mucho. Y aquí estamos, pagando el precio. Ahora, la regresión gobierna, y esos derechos recién ganados ya están siendo arrebatados. Úsalo o pierdelo.
Entonces: ¿vamos a ser dignos de la democracia? ¿O continuar este largo, lento y fatal deslizamiento hacia la indiferencia hacia la democracia, que es lo que esperan los autoritarios y fascistas? ¿Vamos a tener economías? Eso significaría reinventarlas para este siglo, en lugar de vivir de los humos de la era industrial. Y qué sucede cuando no lo hacemos, que se convierte en el aumento del autoritarismo y el fascismo, y en esta era, el problema amenaza con volverse termonuclear, ya que la IA (as AI) y el cambio climático acaban con lo que queda de nuestras economías, en los términos más básicos de oferta y demanda.
Tres (Three) preguntas. No tengo todas las respuestas, pero sé que se está preguntando, como todos lo estamos, meditando, rumiando, a dónde vamos despues de aquí, cómo diablos se puso tan mal, y tal vez, solo tal vez, hacer las preguntas tiene un poco más de sentido.
Umaír, abril 28, 2023